Tuesday, June 07, 2005

Atracción

El más violento de los mares miramarenses de mi infancia, aumentado por mis pesadillas de niño, no tironea tan fuerte como su sonrisa y sus ojos grisovérdicos.

Hace mucho tiempo, en el barrio adoquinado, a la hora parda, en la parada del bondi.
Habíamos charlado y estaba espléndida. Superior, autosatisfecha. Tal vez, una excelente actuación de lo que terminaría siendo su futuro: brillante, exitoso, tan desconocido como prometedor. Desconocido por ella misma.
El descubrimiento de sus superpoderes le causaría tantas indecisiones como gratas sorpresas. Al principio los usaría torpemente. Ansioso espero verla en acción plena.

Un metro y medio me separaba de ella, pero una suerte de hilos invisibles, campo magnético, viento de popa, atracción fatal me arrastraba hacia su boca, que hablaba con soltura. Hacia sus ojos que exponían todas las preguntas que sus labios se afanaban en eludir. Ya las habían repasado antes.

Yo había tomado la decisión. Estuve a punto de ceder. Tan cerca, pero tan cerca que de seguro se disparó un universo paralelo en el que nos encontramos juntos. Casi sentí el chispazo. En un momento no recuerdo si lo pensé o lo hice: exhalé un grito animalesco y giré sobre mis talones, vuelta completa. Mi cerebro se dedicó a evaluar el por qué de tal maniobra, el aspecto que habré tenido desde su punto de vista, y lo ilógico de haber sido él presa de una trampa tan primitiva, y de su propia autoría. Tampoco recuerdo si me aferré al palo de la parada del colectivo para tener una red de seguridad. Un seguro extra. Un ancla enganchada a mis convicciones.

Me guardé algunos comentarios demasiado sinceros. Uno negativo y milmiyón positivos. Los tengo bajo llave. No los pienso. No debo repasarlos. Tal vez se los revenda a alguien cuando hayan tomado un poco de valor extra gracias a la maceración y a la antigüedad. Quizás ella sea la compradora, cuando se dedique a invertir capitales ganados en sus actuales años mozos.

Muy bien diez felicitado

Has logrado:

No explicar a tu contertulia todo lo que pasa por tu cabeza, interesante como pueda ser, y elegir uno de los futuros posibles que se tejen en ese presente tan confortable, en lugar de presentárselos todos.

Debes mejorar:

Tu atención al discurso, en lugar de navegar por esos ojos y esos labios y esos dientes y esas comisuras amantes que planean un encuentro transnuquil.

Saturday, May 28, 2005

Chau

A veces creo que comienzo a conocer a una persona el día que me separo de ella.

Thursday, May 05, 2005

Manjar lejano y ajeno

Desde hace algún tiempo, mi realidad tiene un regustillo a manjar de la infancia saboreado en la adultez.

Está muy bueno, pero le falta ese cinco para el peso que lo haga sublime como el recuerdo que guardamos de él. Casi seguro que el hecho de que sea un recuerdo lo convirtió en un peso con cinco, y aunque ahora saboreamos un peso exacto, sentimos gusto a noventa y cinco centavos.

Wednesday, February 02, 2005

Silencio

No le dije que ella también besa hermosamente (hacen falta dos para lograrlo).
No le dije que me admiró.
No le dije que la considero una persona extremadamente fuerte.
Fui rudo, quizás por eso mismo.

No le agradecí su forma de ser.
No le dije que me asombró su madurez.
No le festejé su inteligencia superior a lo que ella misma cree.
Nunca fue tan tierna una despedida. Al menos el inicio del final.

No le dije cuánto me divirtió.
No le dije que es súper graciosa.
No le agradecí su inventario de palabras locas.

No le dije que me dan ganas de abrazarla muy fuerte (pero lo sabe).
No le di sus pertenencias.
No seremos amigos.
Queremos.
Creemos.
Creo.

Sólo le dije que su sonrisa es hermosa, y sus labios un manjar.
Y adónde nunca llegaríamos.
Y que la coma va antes que el espacio.